Miguel Ángel Asturias



Artesanías Ocultas


Los poetas, amanuenses anónimos, calcañales
del Mágico del Canto en la casa del Norte,
llevaron su queja hasta la flor en pétalos
del oído de los Cazadores Celestes:

"El vuelo inmóvil de la poesía y sus desdoblamientos
en canto ritual, danza guerrera, juego de palabras,
coloquio de corazones endiosados, es nuestro secreto.
Oír brotar almácigas de sílabas y transplantarlas
de las salivaciones a la estrofa dorada,
nuestro oficio de pensadores con música.
Conocemos el pulso de las lluvias flagelantes
en el dibujo calendárico y la caligrafía colorida,
polícroma, de símbolos y adivinaciones astrológicas;
pero postergados por el Mágico del Canto,
no pasamos de ser hablacadáveres
de lenguas perforadas con flechas de metáforas."

¿A qué bejuco de silencio prenden campanillas,
gotas de agua, escamas de peces, fragmentos de vidrio,
trozos de madera, uñas de metal,
en ensayos de nuevas lluvias sonoras,
los Invisibles Espaldas del Mágico Visible,
el del Copal de la Música, en su casa del Sur?
¿Qué cañas agujerean, tostadas a fuego lento,
en busca del patético trino?
¿Qué piedras pulidas a tabaco
usan para aplanchar las pieles tamboreras?
¿En qué licor de milenjos embeben la ocarina,
la tortuga, el caracol, la piedra
para las teclas de las marimbas?
Tácita la queja de músicos anónimos en las preguntas
que vuelan hasta el oído de los Cazadores Celestes.

Ambulaban en la casa del cactus luminoso,
los pintores, estatuas sin pies,
sólo ojos, como el Mágico del Color
en su casa del Este...Anónimos y ausentes,
ellos, y ésta su queja al oído de los Cazadores,
ellos que entraban y salían de los azules
del tinte de palo, de los achiotes sangrantes,
de las divinas púrpuras robadas a los crustáceos
de la Mar del Sur, de los negros untuosos,
de los blancos calizos, de los ocres de barro,
los amarillos, polen o polvo de oro,
los verdes de esmeraldas molidas,
las tierras sanguíneas,
los guapinoles leonados...
Suyo el secreto de las maderas porosas,
de las tablillas de superficie lampiña
tratadas a miel, cera o serumen,
y suyo el secreto de las pieles flexibles
y las pavoridas que entiesó la muerte...
Tácitos, anónimos, ausentes,
el cactus luminoso en sus pupilas,
la queja en su pintura...

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